Siempre es un placer tremendamente gratificante recuperar y escuchar los viejos discos de Sam Cooke. Escuchar esa voz tan poderosa como tierna, que es capaz de revivir el sistema nervioso más adormecido. Deleitarnos con la calidez de su voz, que tan emotivamente sobrevuela cada uno de sus intensos fraseos y magistrales desgarros vocales. Disfrutar de sus exquisitas composiciones, repletas de melodías inolvidables, que amplifican la grandeza del soul, de aquel excitante soul primigenio, que volteó la historia del rock & roll a comienzos de los 60. Aquella primera definición de soul, llevada a su máxima expresión, capaz de enardecer todo tipo de pasiones, que protagoniza con descaro este fantástico disco de Cooke, publicado en 1964, sólo unos meses antes de que nos dejara, y de que el soul perdiera lamentablemente, a uno de sus principales abanderados.
Y te aseguro que Ain't That Good News es una gozada mayúscula, que te permitirá alejarte de sus tradicionales grandes éxitos, y descubrir nuevos matices en su sonido, aunque eso si, disfrutando de algunos de sus clásicos más atemporales, tal y como podrás apreciar desde su inicio, con ese espectacular arranque, que protagonizan (Ain't That) Good News, Meet Me at Mary's Place, Good Times, Rome (Wasn't Built in a Day), y Another Saturday Night, cinco joyas compuestas por Sam Cooke, que sin duda encontrarás en cualquiera de sus recopilatorios, junto a la nostálgica, descarnada e imprescindible A Change Is Gonna Come, que todo el mundo sitúa como una de sus obras cumbres, también incluida en este disco. Seis maravillas, conocidas seguramente por casi todos, que dan fe de la calidad de este disco, y que tienen su contrapunto perfecto en esos otros 6 temas que lo componen, menos conocidos y oídos, adaptaciones y versiones de otros compositores, entre los que predominan los medios tiempos de cuidadas orquestaciones, donde Cooke con cierto aire a lo “crooner” integra y modula su voz con una elegancia suprema, como en las deliciosas There'll Be No Second Time, y Home (When Shadows Fall), redescubrimientos muy recomendables, junto a ese trepidante twist titulado Tennessee Waltz (en el vídeo de abajo), y esa deliciosa tonada, de tierna acústica y envolventes cuerdas titulada The riddle song (en el vídeo de arriba) , tan ideal para susurrar en la oscuridad.
Un LP completísimo, editado en un momento en el que aún todo rondaba alrededor del single, y donde no se cuidaba en exceso el contenido de los LPs. Un dato más a su favor, ya que Cooke, siempre intentó tener el mayor control de sus producciones.
Es curioso, pero a pesar de que tenían toda la frescura y exuberancia vocal de los mejores grupos vocales, y el respaldo compositivo y sonoro de la factoría Motown en su período de esplendor, a los
Lo siento, pero no puedo alejarme de este pedazo de vinilo, que supura tan adictivo soul, vibrante y elegante, al mismo tiempo que primario y profundamente orgánico. Una mezcla irresistible de oscuros singles de primerizo soul vocal, girl groups, uptown soul y poderosos instrumentales, que vieron la luz en la primera mitad de los 60, compilada con suma maestría a partir del estupendo catálogo soul del sello americano Okeh Records, por los señores del sello belga, BAR Records, que tan buen sabor de boca nos dejaron con aquella estupenda serie de soul de los 60, que respondía al nombre de Soul Cargo.
Así de entrada, y tras la primera escucha, todo parece indicar que estamos ante uno de esos majestuosos discos de Motown de mediados de los 60, protagonizado por alguno de sus fantásticos grupos de chicas, Supremes, Martha & The Vandellas o Marvelettes, por poner algunos ilustrativos ejemplos, repleto de pequeñas sinfonías de tinte adolescente y alma soul, de contagiosas melodías, poderosas voces, y majestuosos arreglos.
Me encanta la cadencia de este disco, su poderosa emotividad vocal, su ritmo sostenido y su exquisito ensamblaje alrededor de esas oscuras gemas, a 45 rpm, de eso que llaman 
