La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
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Categoría: Soul

16 Julio 2011

Siempre es un placer tremendamente gratificante recuperar y escuchar los viejos discos de Sam Cooke. Escuchar esa voz tan poderosa como tierna, que es capaz de revivir el sistema nervioso más adormecido. Deleitarnos con la calidez de su voz, que tan emotivamente sobrevuela cada uno de sus intensos fraseos y magistrales desgarros vocales. Disfrutar de sus exquisitas composiciones, repletas de melodías inolvidables, que amplifican la grandeza del soul, de aquel excitante soul primigenio, que volteó la historia del rock & roll a comienzos de los 60. Aquella primera definición de soul, llevada a su máxima expresión, capaz de enardecer todo tipo de pasiones, que protagoniza con descaro este fantástico disco de Cooke, publicado en 1964, sólo unos meses antes de que nos dejara, y de que el soul perdiera lamentablemente, a uno de sus principales abanderados.

Y te aseguro que Ain't That Good News es una gozada mayúscula, que te permitirá alejarte de sus tradicionales grandes éxitos, y descubrir nuevos matices en su sonido, aunque eso si, disfrutando de algunos de sus clásicos más atemporales, tal y como podrás apreciar desde su inicio, con ese espectacular arranque, que protagonizan (Ain't That) Good News, Meet Me at Mary's Place, Good Times, Rome (Wasn't Built in a Day), y Another Saturday Night, cinco joyas compuestas por Sam Cooke, que sin duda encontrarás en cualquiera de sus recopilatorios, junto a la nostálgica, descarnada e imprescindible A Change Is Gonna Come, que todo el mundo sitúa como una de sus obras cumbres, también incluida en este disco. Seis maravillas, conocidas seguramente por casi todos, que dan fe de la calidad de este disco, y que tienen su contrapunto perfecto en esos otros 6 temas que lo componen, menos conocidos y oídos, adaptaciones y versiones de otros compositores, entre los que predominan los medios tiempos de cuidadas orquestaciones, donde Cooke con cierto aire a lo “crooner” integra y modula su voz con una elegancia suprema, como en las deliciosas There'll Be No Second Time, y Home (When Shadows Fall), redescubrimientos muy recomendables, junto a ese trepidante twist titulado Tennessee Waltz (en el vídeo de abajo), y esa deliciosa tonada, de tierna acústica y envolventes cuerdas titulada The riddle song (en el vídeo de arriba) , tan ideal para susurrar en la oscuridad.

Un LP completísimo, editado en un momento en el que aún todo rondaba alrededor del single, y donde no se cuidaba en exceso el contenido de los LPs. Un dato más a su favor, ya que Cooke, siempre intentó tener el mayor control de sus producciones.

27 Enero 2011

Es curioso, pero a pesar de que tenían toda la frescura y exuberancia vocal de los mejores grupos vocales, y el respaldo compositivo y sonoro de la factoría Motown en su período de esplendor, a los Spinners se les resistió el éxito durante casi toda la década de los 60, en la que militaron en la compañía de Berry Gordy, y realmente no consiguieron ventas importantes, ni un merecido reconocimiento como una de las mejores grupos vocales del uptown soul , hasta que abandonaron Motown por Atlantic a comienzos de los 70, y comenzaron su exitosa alianza con el productor y compositor Thom Bell. Puro derroche de exquisitez vocal y sofisticación sonora.

Pero eso es otra historia, bastante exitosa por cierto, y muy diferente de la que ahora nos ocupa: sus comienzos en Motown de la mano de otro compositor y productor de renombre, Harvey Fuqua, que años más tarde se asentaría en el olimpo del soul junto a Marvin Gaye, con quién colaboró en los que serían sus mejores discos.

Pero bueno, seguimos desviándonos. Centrémonos en los Spinners, o más bien en los Detroit Spinners, nombre con el que los rebautizaron para diferenciarlos de un grupo de folk británico de los 60. Centrémonos en su música, en su elegancia sonora y en el poderío vocal que atesoraban. En la emoción que contagian y ¡qué narices! en lo buenos que son los temas que se incluyen en este fantástico recopilatorio, titulado Detroit Spinners – Essential Collection . Una excitante dosis de soul en estado puro, y una apoteosis del mejor sonido Motown que no deberías perderte. Definitivamente Bobbie Smith, Billy Henderson, Henry Fambrough, Pervis Jackson, y G.C Cameron, merecieron mucho más en su etapa Motown. Diez años en los que únicamente rozaron el éxito con la irresistible It's a Shame, una maravilla de ritmo contenido, cálidos coros y elegantes arreglos, dominada por una espectacular y desgarrada interpretación vocal a cargo de G.C Cameron, que anticipa mucho de lo que en los 70 sería el sonido Philadelphia. Una joya que a muchos nos serviría para descubrirlos, y ahondar en un catálogo prácticamente desaparecido, hasta que el sello Universal se decidió a reflotar el catálogo de Motown a finales de los 90.

Y así es como dimos con esta adictiva recopilación de los Detroit Spinners en su etapa Motown, un primoroso ejercicio de soul vocal de elegantes y seductores arreglos, donde encontramos además de la ya mencionada It's a Shame, baladas desgarradas próximas al “doo wop” como That's what girls are made for (1961) y Where is that girl (1966), emotivos medios tiempos de elegante línea melódica como Together we can make such sweet music (1970), o In my diary (1969), y enérgicos llenapistas de pegajoso ritmo como (She'sgonna love me) at sundown (1968), For all we know (1967), Cross my heart (1967), I just can't help but feel the pain (1968), I'll always love you (1965) y el clásico de la escena northern soul Sweet Thing. Quizás se quedaron a medio camio entre los Temptations y los Four Tops, y Motown no supo encontrarles el hueco que merecían entre sus primeras figuras. Una estrategia fallida que sin embargo nos dejó un repertorio sin desperdicio, que ahora podemos disfrutar.

18 Enero 2011

Better things to do es una pequeña gozada de soul primigenio, irresistible al tacto y de irrenunciable baile. Sharon Jones desnuda cada sílaba con su voz carnosa, y desgarrada, mientras los Dap Kings juguetean con su ritmo bacilón de cierto sabor jamaicano. Suena fresca, orgánica y auténtica. Invita a bailar y es tremendamente pegajosa. Irresistible quizás. Si, ya lo sé, algunos diréis que es un cliché de otros tiempos, “retrosoul” o algo similar, y que no aporta nada. ¿Que no aporta nada? Tres minutos y medio de pura intensidad emocional esparcida por la pista de baile. ¿Te parece poco? Seguro que dentro de unos años esta pequeña joya se intercala con total normalidad entre algún que otro incunable de Irma Thomas y Fontella Bass.

Por cierto, si te gustó no dejes de escuchar I Learned The Hard Way, el album que Sharon Jones & the Dap-Kings, publicaron en el pasado 2010 y donde se incluía este fantástico Better things to do.

8 Diciembre 2010

No deja de embaucarme esta pequeña maravilla de soul vocal, de tan exquisita textura. Una elegante y seductora pieza, de suntuosos arreglos y contenido desgarro vocal, que parece alcanzar toda la emoción del soul, a partir de la grandielocuencia sonora que nos legaron aquellos fantásticos crooners de finales de los 50, con un ligero toque jazzy en los vientos.

Una joya escrita y producida en 1969 por el ilustre Marvin Gaye, para los olvidados The Originals de Freddie Gorman, una de esas oscuras formaciones de Motown, que a pesar de su calidad vocal e interpretativa, quedaron en un segundo plano, aún llegando a conseguir éxitos como el que The Originals obtuvieron con esta precisosa Baby, I'm for real, que alcanzó los número 1 y 14 en las listas de R&B y pop americanas en pleno 1969, justo cuando este sonido empezaba a perder vigencia frente al más agresivo y comprometido funk.

Una preciosa introducción para adentrarse en el cálido y emotivo sou,l que The Originals nos legaron a lo largo de los 60 y primeros 70, dentro del sello Motown.

10 Noviembre 2010

Lo siento, pero no puedo alejarme de este pedazo de vinilo, que supura tan adictivo soul, vibrante y elegante, al mismo tiempo que primario y profundamente orgánico. Una mezcla irresistible de oscuros singles de primerizo soul vocal, girl groups, uptown soul y poderosos instrumentales, que vieron la luz en la primera mitad de los 60, compilada con suma maestría a partir del estupendo catálogo soul del sello americano Okeh Records, por los señores del sello belga, BAR Records, que tan buen sabor de boca nos dejaron con aquella estupenda serie de soul de los 60, que respondía al nombre de Soul Cargo.

 

Ahora lo llaman popcorn, pero como decíamos antes, aquí lo que abunda es eso que antes llamábamos uptown soul, es decir, aquel soul elegante y seductor, de voces carnosas y pasionales, con algún toque latino y cuidadas orquestaciones, que data de los primera mitad de los 60, y que tenía aquel enorme poder de seducción, ya fuera a través de emotivos medios tiempos o irresistibles ritmos bailables. Un sonido que perfeccionaron hasta cotas insospechadas los Impressions de Curtis Mayfielfd, y que fue la principal seña de identidad de las grabaciones del sello Okeh Records durante su período “soul”, que dirigió con maestría el productor Carl Davis, y del que aquí encontramos gemas como las que protagonizan Major Lance (Think Nothing About it) , Walter Jackson (It wil be the last time), Vibrations (Finding Out The Hard Way), Artistics (Get My Hands On Some Lovin') o Billy Butler (Found True Love), el hermano menor del gran Jerry Buttler ,y que podéis escuchar en el vídeo de abajo.

Pero además de la calidad de los temas, este Okeh Popcorn Story, destaca por su exquisita variedad de registros, aunque siempre dentro de los cánones mencionados, lo que hace que el disco sea tremendamente atractivo de escuchar, y no caiga en esa cierta monotonía en la que suelen caer muchas recopilaciones de northern soul, tan aptas para la pistas de baile, como difíciles de escuchar de forma continuada fuera de ellas.

Y así, en esta estupenda recopilación, además del elegante uptown soul mencionado, también podemos disfrutar de esas emotivas epopeyas adolescentes, que nos legaron los “girl groups” de la mano The Opals (Tender Lover), soul de ascendencia blues con Scott Garett (The Day I Died), bailable northern soul con Tangeers (Let My Heart And Soul Be Free), soul vocal al estilo de los Drifters con Gerald Sims (Cool Breeze), y poderosos instrumentales de tono blues con Johnny Guitar Watson (Fever). Todo perfectamente mezclado en un exquisito cóctel de soul de 39 temas, distribuidos a lo largo de los dos volúmenes de la serie. ¡Toda una gozada !

 

26 Junio 2010

Así de entrada, y tras la primera escucha, todo parece indicar que estamos ante uno de esos majestuosos discos de Motown de mediados de los 60, protagonizado por alguno de sus fantásticos grupos de chicas, Supremes, Martha & The Vandellas o Marvelettes, por poner algunos ilustrativos ejemplos, repleto de pequeñas sinfonías de tinte adolescente y alma soul, de contagiosas melodías, poderosas voces, y majestuosos arreglos.

Pero no amigos, porque aunque este espléndido Band of gold de Freda Payne, es un excelente ejercicio de estilo del clásico sonido Motown, bien podríamos calificarlo como una deliciosa anomalía, de rotundo y efímero éxito, ya que se encumbró a los más alto de las listas a ambos lados del Atlántico, a pesar de que se editó fuera de la órbita de Motown, y en pleno 1970, cuando la inocencia adolescente de los grupos de chicas ya se había diluido, y el clásico sonido Motown perdía empuje frente al vigoroso funk, y el lujoso sonido Philadelphia.

Una deliciosa anomalía, sustentada en la poderosa y al mismo tiempo cálida voz de Freda Payne, que fué diseñada por ese fantástico trío de geniales productores y compositores, que tantos incunables dejó en Motown, y que responde al nombre de Holland, Dozier and Holland.

¿Quiénes sino podrían recuperar con tanta frescura, la vitalidad y emoción del mejor sonido Motown? Y para ello, no dudaron en rescatar del olvido a una vieja conocida de la infancia, nuestra protagonista de hoy, Freda Payne, que en aquellos días había grabado dos oscuros discos de jazz vocal a comienzos de los 60 para los sellos Impulse y MGM, y que junto a H-D-H tocó la gloria gracias a temas tan rotundos, bailables como Band of gold (en el vídeo), Unhooked generation, Deeper and deeper y The World Don't Owe You A Thing, junto a otros más delicados y sugerentes como, I Left Some Dreams Back There, Through The Memory Of My Mind, y The Easiest Way To Fall.

Sin duda, Band of gold merece un hueco en tu discoteca justo al lado de esas viejas joyas de Martha & The Vandellas y las Supremes.

16 Mayo 2010

Me temo que sí, que toda la emoción del soul brota casi espontáneamente de esa cálida voz, algo rota y acompañada tan sólo de una quejumbrosa guitarra. Así es, no hace falta mucho más para redescubrir el soul vocal más acústico e intimista. Se llama Anthony David, y esta joya titulada Cheatin' man se incluía en su primer disco, titulado muy apropiadamente 3 Chords & the truth, publicado en 2004, y que me tiene completamente enganchado.

Lo llaman "neo soul", o "acoustic soul", pero realmente no deja de ser soul en estado puro, de ése que practicaban “soul men” del calibre de Solomon Burke, Arthur Alexander o "Bill" Withers.

De verdad, escúchalo con atención y dime si no es así.

1 Mayo 2010

Me encanta la cadencia de este disco, su poderosa emotividad vocal, su ritmo sostenido y su exquisito ensamblaje alrededor de esas oscuras gemas, a 45 rpm, de eso que llaman “modern soul”, o lo que es lo mismo ese soul en estado puro, de voces profundas, elegantes arreglos y contagioso ritmo que tuvo su origen y esplendor en los 60, y que aún seguía produciendo excitantes piezas durante la primera mitad de los 70, fecha de la que datan la mayoría de los temas de este fantástico disco de soul. Una época difícil para estos sonidos que estaban algo arrinconados, ya que la música negra se encontraba gravitando mayoritariamente entre la crudeza rítmica y reivendicativa del funk, y la elegancia barroca del sonido Philadelphia, antesala de la música disco.

Razón por la que podríamos calificar este maravilloso Masterpieces of Modern Soul como otro delicioso ejercicio de arqueología soul, realizado con sumo mimo por el sello Kent Records, que nos descubre un montón de irresistibles singles de soul vibrante y elegante, que han permanecido en el más absoluto de los anonimatos mas allá de la voluntariosa y fiel escena northern soul.

Sin duda, cuando te sumerges en discos como este Masterpieces of Modern Soul, te das cuenta de la grandeza del soul, del enorme cajón de sastre que es y de la calidad que esconde . Y desde luego, te aseguro que si disfrutaste o disfrutas con el soul más bailable de los 60, caerás rendido ante esta estupenda colección de canciones, que se degustan casi con la misma intensidad sobre la pista de baile que sentado en el sofá.

He de reconocer mi absoluta debilidad por el “modern soul”, por su patente reivindicación de la elegancia vocal y melódica en el soul, sin olvidarse de ese ritmo tan necesario para invitarnos a bailar. Una mágica combinación que conforma discos tan rotundos como éste, en el que hoy destacaría el contagioso ritmo con sabor latino de la preciosa Ain't No Telling de Houston Outlaws (escúchala en el vídeo de arriba) , el poderio vocal de esa desgarrada Chase Those Clouds Away de Sam Nesbitt, y Fair Warning de Ted Taylor, el elegante y bailable sofisty soul de The Mayberry Movement en Two Wrongs Don't Make A Right, y la intensidad que Millie Jackson imprime a su Don't Send Nobody Else, sin olvidarnos de esos poderosos medios tiempos de emotivas voces y majestuosos arreglos titulados Bringin' Me Back Home de Lou Pride, One More Chance de The Four Tees y I'm A Believer de Idris Muhammad.

Imprescindible si te gusta el soul, tan imprecindible como la segunda entrega que Kent Records nos hizo de esta serie el pasado 2009.

Sobre Sensaciones sonoras

Simplemente es la música que me acompaña... pop, rock, soul, jazz-funk-soul, bossanova y algo de electrónica relajada

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