¿Quién puede resistirse a cosas como ésta? Yo no, desde luego. Sólo hay que escuchar esos suntuosos primeros acordes, de ritmo tan contagioso, magistralmente dominados por esos bellos arreglos de cuerda, y ese lastimoso y tierno aullido que nos deja el gran Ronald Isley, para darnos cuenta que estamos ante algo grande, muy grande. Perdona, pero déjame que lo diga muy alto. Este My love is your love que los Isley Brothers grabaron para Motown en pleno 1967 ¡es una auténtica maravilla! ¡ Algo realmente fascinante !
¿Cómo es posible que esta gozada quedara casi oculta en ese oscuro disco de descartes titulado Tamla Motown Presents The Isley Brothers, que Motown lanzó al mercado una vez que la banda dejó el sello de Gordy a finales de 1967? ¿Cómo es posible que ese fantástico vocalista llamado Ronald Isley no esté en boca de todo el mundo como uno de los más grandes y excitantes cantantes de soul?
Seguro que después de escuchar esta joya te surgen dudas parecidas, porque en este My love is your love resplandece con una violencia casi dañiña la más pura esencia del sonido Motown, ya que es un soberbio ejercicio del soul más elegante, y vivaz, pletórico de emoción. Un tema que firman a medias dos monstruos sagrados del sello, Ivy Jo Hunter y Stevie Wonder, que fue grabado en Agosto de 1967, y que sin duda está a la altura de esas dos gemas imprescindibles del sonido Motown, grabadas previamente por los Isley Brothers, como This Old Heart of Mine o I Guess I'll Always Love You, y que he descubierto gracias a esas fantástica recopilación denominada Tamla Motown Connoisseurs, muy en la línea de la ya comentada A cellar full of Motown!
No sé, pero creo que definitivamente uno de los más grandes misterios de la música soul es el poco partido que el señor Berry Gordy y su sello, Motonw, supieron sacar a una banda tan genial y excitante como los Isley Brothers.
Hay discos que se adueñan irremediablemente de ti, gracias a su aparente factura liviana, a su frescura inusitada y a su sorprendente poder adictivo. Discos vacíos de pretensiones pero repletos de emociones, que transpiran entusiasmo por los cuatro costados. Discos como este espléndido
Soul es la palabra. Y una auténtica explosión de soul en su estado más puro y primigenio, es lo que se produjo aquella noche de 1963 en el Harlem Square Club de Florida en 1963. Una apoteosis total de poderío vocal e interpretativo a cargo del que posiblemente sea el vocalista más grande que nos ha dejado la música soul,
No le vamos a dar muchas vueltas. Este disco es una auténtica gozada que no debéis perderos. Sólo hay que escuchar los primeros acordes de “See and don’t see”, el tema que lo abre, así como la poderosa y exuberante voz de
Como si de una perversa obsesión se tratase, aquí estoy escuchando una y otra vez este sorprendente compendio de elegancia sonora y derroche emocional. Si te gusta el soul,seguro que ya habrás experimentado en innumerables ocasiones ese genuino y alborotador cosquilleo que producen las lujosas e impactantes producciones del sello
Todo un cúmulo de sensaciones que no deberías dejar pasar, porque cuando te sumerges en estos surcos y te dejas envolver por este sonido, tu espíritu cambia, tu latidos se disparan y la emoción te embarga. Porque amigos, estamos hablando del sonido Motown, de esa efusiva mezcla de soul y pop, tan vital y carnal, arropada por exuberantes voces, cálidas y arrogantes que se mecen voluptuosas en un lujoso manto de sofisticados y elegantes arreglos, que en este disco nos regalan temas tan sugerentes como All Your Love de Brenda Holloway,All I Do Is Think About You de Tammi Terrell, I know how to love her de Jimmy Ruffin, y Save My Love For A Rainy Day de Marv Johnson, además de irresistibles llenapistas como el Baby a Go Go de Barbara McNair, I Like Everything About You de The Contours, Until You Came Along de Carolyn Crawford, Riding high on love de Jr. walker & the all starts, With a Guy Like You de Martha & The Vandellas, My Sugar Baby de Frank Williams, y la poderosa He Was Really Saying Something a cargo de The Funk Brothers, parte de la base rítmica de Motown, que aquí se marca un rompedor instrumental lleno de hammond, algo alejado del sonido Motown y quizás más cercano al sudoroso estilo de la Stax. Todos ellos, jugosos bocados de un excepcional menú de soul magistral. 
Pero no olvidemos que el Norther Soul es principalmente un culto al soul más jovial de los 60 en su formato más arrollador, el single. Sirvan estas palabras como presentación de este “estilo” del que en futuras entregas iremos presentado nuestros singles favoritos.
Con mucho soul e intensidad. Así es como se desarrolla este pedazo de disco publicado por el sello
Y una cara B más pausada y con un sonido Motown más clásico, que comienza con uno de esos irresistibles y melodramáticos temas de Holland-Dozie-Holland,
Billy Paul
Y aquí hay 